El 1º de Mayo es para nosotrxs una jornada de reivindicación. Tiene sus orígenes en el encarcelamiento y condena a muerte de varios trabajadores anarquistas involucrados en las luchas obreras de finales del s.XIX, en la ciudad norteamericana de Chicago por la reducción de la jornada laboral a 8 horas.
En el estado español, hasta la implantación de la dictadura franquista, siempre fue un día en el que lxs trabajadorxs salían a la calle para reivindicar y luchar por sus derechos con todas las armas a su alcance: huelgas, sabotajes, etc.
En la actualidad sigue vigente el sistema implantado por el franquismo que convirtió este día en algo festivo eliminado así cualquier contenido revolucionario y fomentando el colaboracionismo de clases.
Tras la mal llamada transición todo quedo “atado y bien atado” cerrando el paso al sindicalismo de base con comités de empresa, en los que se deja a lxs trabajadorxs como merxs espectadorxs y pasivxs votantes eventuales, alimentando al mismo sistema que les oprime.
Actualmente con miles de trabajadorxs heridxs en accidentes laborales y más de 1100 muertxs anuales, con el paro y la precariedad laboral aumentando cada día, con contratos eventuales, despidos libres y gratuitos, deslocalizaciones, destajos, horas extra, expansión de las Etts, subcontratas… ¿De qué fiesta nos están hablando y que quieren qué celebremos?
Mientras la patronal consigue sus grandes beneficios económicos que reparte con sus cómplices políticos y sindicalistas profesionales, tienen razones suficientes para estar de fiesta. Nosotrxs lxs trabajadorxs, tenemos motivos suficientes para reventársela.
Por mucho que enmascaren la explotación en la que vivimos la realidad se impone día a día. No nos resignemos a ser pasivxs consumidorxs; hoy igual que hace un siglo, sólo por medio del apoyo mutuo, de la acción directa, la solidaridad y el enfrentamiento directo contra el sistema lograremos de una vez por todas acabar con la explotación. Sólo hace falta que nos lo propongamos y lo llevemos a cabo.
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